Archive | noviembre 2015

Editorial Fuerza Nueva, nº 1452

Hace 36 años

Ajena por completo a la actividad de esta empresa Editorial -y de Fuerza Nueva como publicación- está apareciendo, tanto en internet como en teléfonos móviles, una página de ABC de 1979, con unos comentarios adheridos, que hemos llevado, por su oportunidad y acierto premonitorio de 36 años, a nuestra portada en el presente número de la revista. Se trata de la intervención del parlamentario Blas Piñar en la sesión del Congreso de los Diputados de noviembre de aquel año durante los debates que tuvieron lugar para la aprobación del Estatuto de Cataluña en la Comisión Constitucional, presidida por el diputado de UCD Emilio Attard.

En números anteriores, y también en páginas interiores del actual, se ha comentado el hecho de aquellas sesiones parlamentarias en las que la brillantez expositiva del fundador de Fuerza Nueva anunciaba, con toda clase de detalles jurídicos, políticos e históricos, lo que hoy está ocurriendo en España, quiera Dios que nunca de una manera irreversible. Pero esta página de impulsor y comentarista anónimos certifica, de forma palpable, el sentir de un pueblo que se ha sentido engañado, no sólo por los dirigentes secesionistas, sino por los “padres de la Constitución” y por los partidos y gobiernos “nacionales” que durante estas dos generaciones han dirigido oficialmente España.

Lo que estamos viendo hoy en la región catalana, y concretamente el pasado 15 de octubre en Barcelona, con todo el gobierno autónomo -con su presidente a la cabeza-, rodeado de cientos de alcaldes y cargos públicos que dependen y viven del presupuesto español, para apoyar una desobediencia generalizada, una prevaricación flagrante, una malversación de fondos públicos sangrante y una sedición sin paralelo en el mundo occidental de nuestros días, delante del Palacio de Justicia, a bastón de mando levantado, con toda la Europa comunitaria que nos acoge en contra, es algo que cualquier gobierno central no hubiera consentido nunca en buena práctica “democrática”, como gusta decir a las huestes que heredaron el lenguaje camuflado de la Transición. A nadie en un “Estado de Derecho”, como igualmente se hartan de repetir como un papagayo, se le hubiera ocurrido desafiar la ley que ellos mismos han constituido y votado, consultando a un pueblo mil veces engañado y vapuleado por el activismo agitador de delincuentes activos ordeñando las ubres de los españoles que se levantan todos los días a las seis de la mañana para sufragar con sus impuestos los latrocinios de estos depredadores.

Pero en La Moncloa habita algo parecido a un cadáver, y en La Zarzuela la corrección política y el no levantar demasiado la voz por si molesta es el pan cotidiano de su sustento. Obama, cuando tiene que invadir un país extranjero a sangre y fuego para atrapar a un terrorista, sin ambages ni derechos de gentes ni siquiera de vida, lo hace, sin importarle la mínima consideración jurídica ni moral. Las reclamaciones,  al maestro armero, pero después. Y Putin, cuando tiene que emplear su terrible artillería aérea para extirpar la simiente del diablo de unos degolladores de cristianos, lo hace igualmente, y le importa poco si los tiros van dirigidos a los enemigos de Al Assad con perfil “democrático” o a los que empuñan el cuchillo como matarifes de mártires.

Pues bien. Lo que está sucediendo en Cataluña ahora mismo es tan grave como lo que estamos comentando. O más. No existe ninguna razón, por mínima que fuere, para imaginar que unos señores que han recibido un mandato para administrar y engrandecer una región, y reciben para ello un caudal de fondos públicos que cuestan sudor y esfuerzo infinitos de un país en crisis, los distraen hacia otros menesteres, los emplean en vicios heredados y además los exhiben como trofeo mofándose del trabajo y del sacrificio de los que tienen y de los que no tienen, ya que todos participan en la prorrata. Y además mediante la sonrisa cínica  y la chulería rampante. Al general Riego le dieron fondos para sofocar la rebelión americana, pero los empleó en dar un golpe de Estado.  Le costó un consejo de guerra y el posterior fusilamiento.

La II República española tenía también muchos vicios heredados que salieron a flote en demasiadas ocasiones de su corta historia, pero al menos en una ocasión contó con la dignidad patriótica de sus gobernantes cuando de elegir entre la España unida o rota se trató. Y no lo pensó dos veces. Llamó a sus generales más prestigiosos, en nombre de España y de la República, para acabar con el problema. Acudieron prestos y sin dudar Franco y Batet, uno monárquico y otro republicano, que actuaban por mandato político y al servicio de la ley. Y España siguió viviendo. En la calle entonces había tiros, pero se sabía de dónde salían. Hoy se están riendo de nosotros y los tiros puede que se estén incubando a base de odio y rencor concentrados. Dios salve a España y la Virgen del Pilar nos proteja con su manto de Reina y de Madre.

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Revista Fuerza Nueva, nº 1452

AÑO XLIX. Número 1.452. Del 1 al 31 de octubre de 2015.

Está apareciendo en internet y en miles de teléfonos móviles la portada que hoy traemos a nuestra revista, como prueba de la actuación del diputado Blas Piñar en el Congreso con motivo de la elaboración del Estatuto de Cataluña. Aunque en número anteriores hemos hecho mención de este dato, hoy lo traemos como prueba significativa de que los españoles que lo vivieron se acuerdan del hecho, cuando además de ser profético todavía había tiempo para rectificar.

SUMARIO

Piedras de toque

Majadahonda: Pretenden demoler el monumento a Mota y Marín

Por Luis F. Villamea

Panorama

Cataluña 27-S:Terrible dilema

Por Jaime Serrano de Quintana

Iglesia y su tiempo

En Santander, beatificación histórica: 18 mártires del Cister: 16 de Cóbreces (Cantabria) y 2 religiosas de Algemesí (Valencia)

Por Redacción

Aniversario

Teresa de la Hispanidad (II): Un Carmelo criollo

Por Blas Piñar López

Internacional

El Papa en Cuba y Estados Unidos: Viaje histórico

Por Arturo de Sienes

Tema denuncia

Plan de reducción de energías contaminantes: Obama y el clima

Por Mariano Majadas

Portadilla52

Editorial Fuerza Nueva, nº 1451

Dictadura del relativismo

España se encuentra en pleno periodo electoral, seguramente el más decisivo de los últimos tiempos. Nadie se equivocó cuando catalogó a aquellas elecciones de febrero de 1936 como cruciales para el futuro, porque de allí salió el preámbulo de la tragedia que vendría con un golpe de Estado que terminó en una guerra inevitable. Se ponía en juego lo principal de la convivencia, aquello que resulta imprescindible para vivir: el ser o no ser de una nación.

Hoy puede que suceda lo mismo, con una diferencia notable, ya apuntada por Calvo Sotelo en su día: “Prefiero una España roja que rota”. Entonces se trataba del enemigo rojo que bajo este color se extendía por el mundo empujado por el Estado soviético, que llegaba a todas partes a través de sus agentes situados o incrustados en puestos clave de las instituciones de muchos países, que primero fueron satélites del imperio de Stalin y después sus esclavos y vasallos. España los plantó cara, con un importante sacrificio en vidas humanas y en entregas generosas.

Hoy el enemigo es otro, salido del seno mismo de la entraña española, carne de su carne a la que otros agentes, igualmente fruto en unos casos de un sentimiento equivocado y confuso y en otros de la más abyecta de las corrupciones, han transformado hasta parecer algo que pueda existir por sí mismo. Para ello han puesto en marcha un movimiento de masas que se vio en la pasada Diada de Cataluña, punto de partida de un hecho histórico manipulado y embustero hasta la extenuación, en el que Cataluña deviene en algo enfrentado a España cuando en su trayectoria de siglos ha dado pruebas más que suficientes de su veta hispánica.

Pero, enfrente, este desafío no ha tenido respuesta, ahogada por los complejos del pasado y por la propaganda y la conjura de los derrotados en aquel 1936, que hicieron causa común con sus enemigos naturales -catalanistas burgueses e Iglesia-, a su vez transformados por quienes hicieron de la soberbia espiritual un rito y una nueva religión, alejada de sus más nobles tradiciones que había dado pruebas más que sobresalientes de fidelidad e incluso de martirio, reconocido en las distintas diócesis catalanas en fechas bien recientes.

De todas formas hay que plantearse para ese futuro incierto si las autoridades de España, las que ejercen el poder ejecutivo desde La Moncloa, son capaces de darse cuenta de la gravedad del momento. El gobierno de la República, al margen de la cirugía que ejerció en 1934, tuvo el acierto de darse cuenta de que aquel intento independentista de Companys suponía un peligro para la convivencia, que no tanto representaban los catalanistas como los sindicatos y grupos políticos marxistas y anarquistas. Hoy no es así exactamente porque la calle no está ocupada por los parados, pero sí por las víctimas de la corrupción, anegadas por el lodo de tanto tiempo de despotismo avasallador.

Por otro lado queda la apatía, la mansedumbre, el buenismo político del Gobierno, que imagina que la firmeza en su conducta política causaría daños mayores a la convivencia, mientras que de cumplirse los planes del palacio de San Jaime, y secundados sus proyectos de ruptura, ya no habría marcha atrás, porque la vida política está tan relajada y ejerce de tal modo la “dictadura del relativismo”, que decía Benedicto XVI, que todo se puede esperar de Europa, del mundo y de la misma clase política española, esponjada en la historia impresentable de una Transición suicida.

Revista Fuerza Nueva, nº 1451

AÑO XLIX.

Número 1.451. Del 1 al 30 de septiembre de 2015

Después de las elecciones autonómicas en Cataluña, con todos los augurios que se ciernen sobre esta región española, no queda más remedio que sacar una conclusión de lo que se ha hecho desde la muerte de Franco a nuestros días, que no ha sido otra cosa más que un camino hacia la independencia. También reproducimos una conferencia de Blas Piñar como contribución de esta revista al V Centenario de Santa Teresa de Jesús.

SUMARIO

Opinión

Desde los principios de Dios, Patria y Justicia:

40 años firmes al desaliento (I)

Por Pablo Gasco de la Rocha

Hispanoamérica

De la sed que libró a los indios,

¿debe disculparse el Padre Tembleque?

Por Nemesio Rodríguez Lois

(México)

Tema denuncia

General de División Vicente Diaz de Villegas:

Carta al rey Felipe VI de España

Por Vicente Díaz de Villegas y Herrería

Historia

En la Cruzada de 1936-1939:

La “Lucha Blanca” rusa

Por Redacción

In memoriam

En el recuerdo de Carmela Corbalán

Por Juan León Cordón

Internacional

En Europa:

El drama de la inmigración

Por Arturo de Sienes

En Europa:

El drama de la inmigración

Por Arturo de Sienes

 Portadilla51