Archive | mayo 2015

Editorial Fuerza Nueva, nº 1447

El fracaso de la política
Ante las próximas elecciones municipales y autonómicas se abre un panorama que de manera explícita, diáfana, contundente, manifiesta con clamor el fracaso de la política, en el mejor sentido de la palabra, para el gobierno del mundo y de la ciudad. De los grupos que se presentan, tanto unitariamante como en coalición, no se destacan, excepto muy honrosas excepciones -entre ellas Alternativa Española- ninguno que guarde en su programa un mínimo respeto a la vida humana o a la reproducción de la especie. Su brutalidad es tan sensible contra la humanidad, en la más estricta acepción del término, que asusta y sobrecoge el desprecio del hombre de hoy ante lo único digno de ser defendido por la política en su versión más eminente, que existe.
El aborto es un azote de la humanidad más allá del que promueve la guerra, y los gobiernos son no los indicados, sino los únicos, que pueden hacer posible su erradicación. Cuando los poderes públicos, en sus grandes tribunales constitucionales de ordenamientos que llaman democráticos, comienzan por dudar con insistente y tozuda intención acerca de la consideración o no de delito para la interrupción voluntaria del embarazo, se traza una línea, la más antidemocrática y perversa que podamos establecer: al ser humano no se le consulta sobre su derecho a nacer, la sociedad se calla o mira para otro lado ante la realidad de un crimen execrable y a la mujer -o a sus colaboradores- se les aplica una condición atenuante al no tener en cuenta que se está jugando con la vida de otro ser, libre e independiente, y se dispone de un privilegio del que no goza ningún otro delito, por grave y detestable que sea.
En otro plano, todos los partidos del arco constitucional, habido o por haber, parece que se afanan en buscar soluciones económicas al fracaso evidente de los partidos gobernantes durante la Transición, que han dado con los huesos de España en la penuria y el escándalo; pero todos ellos se esfuerzan en el más allá que tú en cuanto al ofrecimiento de plazos, supuestos o situaciones que hagan posible no sólo todo lo referente al derecho a la vida sino lo relativo a matrimonios, homosexuales o no, parejas de hecho, adopciones de hijos, tutelas o custodias y un amplio y documentado plan de voladura controlada de la sociedad. Cualquier cosa menos aplicar el escalpelo  a la razón fundamental y fundacional de la crisis: la ausencia de principios morales y cultura general y ordinaria que necesita el ser humano para vivir en común.
No resulta sorprendente, por lo tanto, que en medio de la desorientación y el desconcierto, al que en gran parte han contribuido los maestros del espíritu con su tolerancia de la mala política, creyendo, con su empecinamiento en el error, que era mejor dejar las cosas como estaban que denunciarlas con oportunidad o sin ella, que asistamos a un hastío de la cosa pública. Es algo estremecedor que la práctica totalidad de la clase política que ha gobernado en España en los últimos 40 años -incluyendo el mundo que rodea la Corona- esté encausada o en la cárcel, después de hacer de las arcas públicas un tesoro particular y de haber dejado a los pies de los caballos, inerme, a una sociedad desamparada en los más necesarios derechos para vivir y subsistir.
Se hace muy difícil seguir por este camino. El régimen actual no cuenta, con su plan partitocrático, que arruina la democracia, con argumentos jurídico-políticos para afrontar la crisis. El arco político hará más partidismo, pero menos representación; habrá más listas cerradas y bloqueadas, pero apenas algún detalle que ofrezca cierta garantía a la hora de exponer las quiebras del sistema mediante el uso de la independencia parlamentaria y el arrojo en la defensa de los intereses públicos. Los partidos serán más, pero en lo fundamental los mismos. No romperán jamás una lanza por aquello que afianza la humanidad y no descompone su frágil desarrollo.
Y aparte de lo expuesto, que no es poco, España tiene pendiente la amenaza secesionista, con la que no cuentan otros países de la Unión Europea. Se trata de un problema que viene de lejos, pero que nunca, en lo básico, había alterado el devenir de la vida social española. A día de hoy, envuelto en la locura desesperada del “ahora o nunca”, se muestra dispuesto a todo, incluso al precio de pasar por encima de ancestrales convicciones religiosas o étnicas o de vender la honra por un plato de lentejas. Mientras, la situación económica de Cataluña se encamina hacia la indigencia, sin que la auténtica política mueva un dedo por poner las cosas en su sitio. Nos tenemos que acordar de las palabras, no tan lejanas, del Papa Ratzinger: “El Estado y la clase política, cuando no establecen la justicia, se convierten en una partida de ladrones”.

Revista Fuerza Nueva, nº 1447

AÑO XLIX. Número 1.447. Del 1 al 30 de abril de 2015.
Más que nunca se habla y escribe de Franco a casi 40 años de su muerte. El tiempo transcurrido no ha aportado absolutamente nada que supere sus logros de otros 40 años, y en gran parte este periodo produce la sensación de que un profundo desencanto se ha apoderado de los españoles, que por encima de todas las cosas han perdido aquello que se llamó “la alegría y el orgullo de la Patria”.
SUMARIO

Piedras de toque

Rodrigo Rato, otro más entre muchos:

Hijo de la Transición

Por Luis F. Villamea

Opinión

Marcados por la incertidumbre y la angustia:

Devastación a cámara lenta

Por Pablo Gasco de la Rocha

Memoria histórica

Otro mito republicano al descubierto:

La Ley de Vagos y Maleantes es de Azaña, no de Franco

Por Paula Bulladé

Documento

A los 70 años del final de la II Guerra Mundial…

Douglas MacArthur: “Hoy los cañones han callado”

Por Eduardo Palomar Baró

Hispanoamérica

Próximo santo de la Iglesia católica:

San Junípero de California

Por Nemesio Rodríguez Lois

Internacional

¿Paz en Afganistán?:

China lo intenta

Por Arturo de Sienes
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