Archive | noviembre 2014

Editorial Fuerza Nueva, nº 1441

Con la cárcel no se soluciona

Desde cualquier ángulo que se observe a la sociedad española de hoy, una especie de desazón, mezclada con indignación y con hastío, se apodera de todos los que nacimos y vivimos en España. Sólo hay que ver cómo paso a paso, golpe a golpe, como diría el poeta, las autoridades públicas, todas electas, han destrozado el armazón jurídico-político que de siempre ha constituido la razón y la defensa de nuestras instituciones. Cuando estuvo sostenido por principios no vulnerables, anteriores y por encima de las leyes, éstas se encontraban transidas de verdad política, que existe, y se hacían notar en  la prosa que significa el hacer y el vivir de cada día.

Pero hoy, empezando por la Corona, que es la Jefatura del Estado, y terminando por el último y más alejado concejal de nuestra geografía, pasando por instituciones intermedias que han sido tomadas al asalto por los electos, una especie de magma destructor se ha apoderado de la España secular para transformarla en un país -no patria- de pícaros y de sabuesos, de lazarillos, rinconetes y cortadillos, todos con carreras rimbombantes y con varios master especializados, pero todos también expertos en ingeniería económica, moral inexistente o desconocida y soberbia y avaricia compulsivas para destrozar la columna vertebral de España.

La crisis económica universal que se extiende por el mundo no es un invento. Pero tampoco es una falsedad histórica que España ha sido especialmente pionera en impulsar los factores desencadenantes de ésta en nuestro propio suelo. La fiebre de la democracia como factor dialéctico, pero jamás como fórmula a experimentar y cumplir, ha entrado como otra bacteria de ébola, infinitamente más peligrosa que ésta, que ha confundido el cargo y el servicio  con el golpe de mano para vivir sin trabajar, a cuerpo de rey, a costa del erario público e, incluso, para con el dinero y los fondos de la riqueza de toda una nación, tratar de resquebrajarla y de constituir otra artificial y nueva con un trozo imprescindible y fundacional de la misma.

Y también se pregunta el español de a pie acerca de por qué las Cajas de Ahorro, que reciben una inapelable asignación pública de apoyo económico, tienen que tener consejeros que no realizan ninguna función directiva, que generalmente no saben hacer ninguna labor corporativa, que representan a sindicatos de clase que empujan a sus esbirros a las barricadas de forma violenta y que además cuentan con sueldos millonarios y no se les conoce profesión ni ocupación. ¿A quién le puede extrañar, así las cosas, que las entidades bancarias españolas hayan tenido que recibir ayudas económicas siderales que después hay que devolver, con intereses, y por tanto con empobrecimiento creciente de nuestras arcas?

Hace falta algo más, para tapar la vía de agua que trata de anegar España, que enviar a todos estos desaprensivos y truhanes a la cárcel. El dinero ilegal lo siguen teniendo en sus cuentas; cuando salen continúan siendo millonarios por enriquecimiento furtivo; vuelven a la calle como triunfadores y dando la sensación de que se están riendo a carcajadas del mileurista, del trabajador que guarda espera infinita ante las oficinas de Empleo o ante el jubilado o la mujer que recibe su pensión de viudedad y que apenas puede salir adelante si no es por la caridad de instituciones religiosas o la ayuda -en muchos casos irrisoria- de familiares o allegados.

Ante seres que están llevando a España a su destrucción hay que actuar, sí, reformando las leyes, cambiando el sistema, imponiendo normas ejemplares y tomándose en serio las obligaciones de un gobernante, desde el Jefe del Estado al último concejal de la geografía española, que no parecen reaccionar al ver cómo una partida de bandoleros está mofándose de la historia de nuestro pueblo, de sus lágrimas, de su hambre  y de sus necesidades. Y si no lo hacen por sí mismos, alguien se lo tendrá que recordar. Que no olviden nunca que la España secular reacciona ante la burla y el daño de muy diversas maneras.

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Revista Fuerza Nueva, nº 1441

Nº 1.441 Del 30 de septiembre al 31 de octubre de 2014.
La situación actual de España es tan desastrosa, tan llena de “sabor a noche crapulosa de taberna” que diría José Antonio, que no se soluciona con meter a los responsables en la cárcel, porque después son los mismos, con los mismos bienes robados, sino que encima aparecen como triunfadores. Hace falta algo más, y en eso es en lo que se tienen que ocupar los poderes públicos.

SUMARIO

Piedras de toque

Éste era Jordi Pujol en abril de 1960:

“Us presentem el general Franco”

Por Luis F. Villamea

Panorama

Sobre el aborto:

“Llamar a las cosas por su nombre. Un verdadero reto para los católicos”

Por Monseñor Juan A. Reig Pla

Tema denuncia

La Cruz de Vigo:

¿Un símbolo franquista?

Por Nemesio Rodríguez Lois

Documento

Cataluña en la historia de España: Del Siglo XIX hasta 1892 (1)

Los años de la Renaixença

Por Eduardo Palomar Baró

La Iglesia y su tiempo

Es incompatible con la enseñanza de Cristo:

Ocho teólogos desmontan las tesis del cardenal Kasper

Por Religión en Libertad

Internacional

Frente al monstruo islamista:

Árabes inmóviles

Por Arturo de Sienes

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